Podemos definir el outsourcing comercial como la externalización, táctica o estratégica,
de una fase o de la totalidad del proceso de venta de un producto, por parte de una
empresa.
Cualquier compañía puede utilizar los servicios de una empresa de externalización
comercial, ya sea:
- Para realizar operaciones al margen del equipo de ventas interno.
- Para la venta de productos estacionales o de campaña.
- Para el lanzamiento de un nuevo producto o servicio.
- En acciones dirigidas a nuevos mercados.
- Para reestructurar su Red de Ventas o de Distribución.
- Para asegurarse una imagen en el punto de venta.
- Para reforzar puntualmente su red comercial.
Esta externalización de parte o del conjunto de la red de ventas va a permitir a la compañía obtener una serie de ventajas:
- Aumentar su alcance.
- Obtener mayor flexibilidad.
- Reducción y variabilización de costes.
- Disponibilidad de recursos.
- Rapidez de respuesta.
- Simplificar su estructura organizativa y acercarla más al cliente.
- Concentrarse en mercados y productos determinados.
- Acceder a recursos y capacidades de difícil acceso o manejo interno.
- Potenciar su creatividad, diversidad y experiencia.
En resumen, mejorar sus resultados.
Todas estas ventajas convierten al outsourcing comercial en una herramienta clave en
los modelos comerciales de las compañías, ya sea de forma puntual, permanente o
como fase previa para mejorar el rendimiento del equipo comercial.